El acné puede dejar huella incluso después de desaparecer los granos. Algunas personas observan manchas oscuras; otras, zonas rojizas o pequeñas depresiones que modifican la textura de la piel. Aunque todas suelen describirse como «marcas de acné», no representan el mismo problema ni responden al mismo tratamiento.
Muchas manchas pueden aclararse progresivamente y algunas llegar a desaparecer. Las cicatrices, en cambio, suelen requerir procedimientos específicos para mejorar su aspecto. La valoración médica permite identificar qué tipo de secuela existe y establecer expectativas realistas, sin prometer una piel completamente uniforme:
- Las manchas marrones o grisáceas suelen corresponder a una hiperpigmentación postinflamatoria: tras la inflamación se acumula pigmento en la piel. Pueden aparecer en cualquier persona, aunque suelen ser más intensas y persistentes en pieles oscuras.
- Las marcas rosadas o rojizas se relacionan con cambios vasculares posteriores a la inflamación y se conocen como eritema postinflamatorio. Pueden mejorar con el tiempo, pero su evolución es variable y no se tratan igual que una mancha pigmentada.
- Las cicatrices implican una alteración de la estructura cutánea. Las más habituales son las atróficas, que forman pequeños hundimientos de distinta profundidad. También existen cicatrices elevadas. Una misma persona puede presentar varios tipos de secuelas y necesitar un abordaje combinado.
Si siguen apareciendo lesiones, es importante tratar el acné para reducir el riesgo de nuevas marcas. Los procedimientos dirigidos a las cicatrices suelen planificarse cuando los brotes están controlados. Manipular los granos o utilizar exfoliantes agresivos puede aumentar la inflamación y empeorar las secuelas.
La fotoprotección diaria es fundamental, especialmente si existe hiperpigmentación. Se recomienda un protector de amplio espectro y alta protección, adaptado a la piel. En determinados casos, las fórmulas con color y óxidos de hierro ayudan a proteger también frente a la luz visible, que puede favorecer la pigmentación.
Según el diagnóstico, pueden utilizarse tratamientos tópicos con sustancias como el ácido azelaico o determinados retinoides. Su elección depende de la sensibilidad cutánea, el acné que persista y las circunstancias personales. Los retinoides tópicos deben evitarse durante el embarazo y cuando se está planificando una gestación.
Los peelings químicos pueden ayudar en algunas alteraciones superficiales, pero deben seleccionarse y aplicarse con criterio médico. Una irritación excesiva puede producir nuevas manchas, especialmente en pieles con mayor tendencia a pigmentarse.
El láser y otras tecnologías de luz se valoran en casos seleccionados. La elección cambia según predomine el pigmento, el componente vascular o una alteración de la textura; no existe un único tratamiento adecuado para todas las marcas.
Qué opciones existen para las cicatrices
Para mejorar las cicatrices atróficas pueden emplearse técnicas como el láser fraccionado, las microagujas o procedimientos dirigidos a cicatrices concretas. Algunas depresiones adheridas a planos profundos requieren una subcisión, que libera esas uniones; otras pueden beneficiarse de rellenos o técnicas quirúrgicas puntuales.
En Clínica Bustillo & López contamos con la plataforma Harmony XL Pro. Entre sus aplicaciones se encuentra el láser de erbio fraccionado para determinadas cicatrices de acné y alteraciones de la textura. Su indicación se decide tras evaluar el tipo de lesión, el fototipo y las necesidades de recuperación de cada paciente.
La mejoría suele ser gradual y puede requerir varias sesiones o combinar procedimientos. Los tiempos de recuperación y el riesgo de irritación o cambios de pigmentación varían con la técnica y la piel tratada.
Antes de comenzar, deben revisarse los tratamientos previos, la medicación y la exposición solar reciente. El objetivo es elegir una estrategia proporcionada que mejore el tono o la textura de la piel y reduzca el riesgo de nuevas secuelas.

