Cuando aparece una infección dental, siempre surge la duda de si será necesario extraer el diente o si existe alguna posibilidad de conservarlo. Por lo general, en muchos casos, un diente con infección puede salvarse mediante tratamientos adecuados y realizados a tiempo. De hecho, la odontología moderna tiene como objetivo principal preservar las piezas dentales naturales siempre que sea posible, ya que ningún implante o prótesis puede sustituir completamente las características de un diente propio.
En Clínica Bustillo & López apostamos por una odontología conservadora basada en el diagnóstico preciso y en tratamientos que permitan mantener la salud, la función y la estética de la sonrisa a largo plazo. La infección suele aparecer cuando las bacterias consiguen acceder al interior del diente, afectando a la pulpa dental, el tejido donde se encuentran los nervios y vasos sanguíneos.
Las causas más habituales son caries profundas, fracturas o traumatismos dentales, restauraciones antiguas filtradas, desgaste severo de los dientes, enfermedades periodontales avanzadas o tratamientos previos que han fracasado con el tiempo.
Si la infección avanza sin tratamiento, puede extenderse hasta el hueso que rodea la raíz y dar lugar a un absceso dental. Por otra parte, no todas las infecciones producen síntomas intensos desde el principio. Sin embargo, sí aparecen algunos signos frecuentes como los siguientes:
- Dolor al masticar o al ejercer presión.
- Sensibilidad prolongada al frío o al calor.
- Inflamación de la encía.
- Aparición de una fístula o pequeño bulto en la encía.
- Oscurecimiento del diente.
- Mal sabor de boca o supuración.
- Inflamación facial en los casos más avanzados.
Ante cualquiera de estos síntomas es importante acudir al odontólogo lo antes posible, ya que cuanto antes se actúe, mayores serán las posibilidades de conservar la pieza dental. Porque en la mayoría de los casos se puede salvar el diente. Es algo que depende de tres factores.
El grado de afectación de la infección
Si la infección está localizada y la estructura dental conserva suficiente soporte, normalmente puede tratarse con éxito mediante una endodoncia o tratamiento de conductos.
El estado de la raíz
Es necesario valorar mediante radiografías o CBCT si la raíz mantiene una estructura adecuada y si el hueso que la rodea conserva suficiente soporte.
La cantidad de diente remanente
Aunque se elimine la infección, el diente debe poder reconstruirse correctamente para soportar la función masticatoria a largo plazo.
La endodoncia: el tratamiento más habitual para salvar un diente infectado
Cuando la infección afecta a la pulpa dental, el tratamiento más frecuente es la endodoncia. Este procedimiento consiste en eliminar el tejido infectado del interior del diente, limpiar y desinfectar cuidadosamente los conductos radiculares y sellarlos para impedir que las bacterias vuelvan a colonizarlos. Posteriormente, el diente se reconstruye para devolverle su resistencia y funcionalidad. Gracias a este tratamiento, millones de dientes se conservan cada año evitando su extracción.
Aunque la mayoría de los tratamientos tienen una elevada tasa de éxito, existen ocasiones en las que una infección puede reaparecer meses o incluso años después. En estos casos todavía existen alternativas para conservar el diente, como la reendodoncia o la cirugía apical. Esta última se aplica si la infección está en la punta de la raíz.
De todos modos, hay ocasiones en que la conservación es imposible y se debe recurrir a la extración. Ocurre en casos como:
- Fracturas radiculares irreparables.
- Pérdida severa de soporte óseo.
- Destrucción extensa de la estructura dental.
- Infecciones muy avanzadas que comprometen el pronóstico a largo plazo.
De cualquier manera, no conviene esperar, ya que si bien puede haber desaparecido el dolor, la infección continúa. Si presentas dolor dental, inflamación o sospechas que puedes tener una infección en un diente, te recomendamos solicitar una valoración cuanto antes. Un diagnóstico precoz puede marcar la diferencia entre conservar una pieza dental o perderla.

