Modificación de la mordida a consecuencia del desgaste dental

El desgaste de los dientes suele avanzar poco a poco. Al principio puede apreciarse únicamente un cambio estético: los dientes parecen más cortos, pierden parte de su forma original o muestran pequeñas fracturas. Sin embargo, cuando el desgaste es importante y afecta al conjunto de la dentición, también puede modificar la forma en la que los dientes superiores e inferiores se relacionan al cerrar la boca.

En algunos pacientes se produce una reducción de la denominada dimensión vertical de oclusión, es decir, de la altura que mantiene la relación entre el maxilar y la mandíbula cuando los dientes están en contacto. El bruxismo, determinados patrones de desgaste, la pérdida de piezas dentales o el deterioro de restauraciones antiguas pueden intervenir en este proceso.

Los cambios suelen ser graduales. Por eso, muchas personas se acostumbran a su nueva forma de morder y consultan cuando el desgaste ya resulta evidente. Entre los signos que aconsejan realizar una valoración se encuentran aspectos como dientes visiblemente más cortos o desgastados, sensibilidad, fracturas frecuentes, dificultad o incomodidad al masticar y cambios apreciables en la sonrisa o en la forma de cerrar la boca.

La presencia de alguno de estos signos no significa necesariamente que exista una pérdida de dimensión vertical ni que sea preciso realizar una rehabilitación completa. El diagnóstico debe determinar qué está causando el desgaste, cuánto tejido dental se ha perdido y cómo está funcionando actualmente la mordida.

Rehabilitar una boca desgastada exige estudiar el conjunto

Cuando el desgaste es avanzado, la rehabilitación oral permite reconstruir las estructuras dañadas y recuperar una relación adecuada entre los dientes. La planificación tiene en cuenta el estado de cada pieza, la oclusión, los tejidos periodontales, las restauraciones existentes y las necesidades funcionales y estéticas de cada paciente.

Las técnicas digitales aportan información muy útil durante este proceso. El escaneado intraoral y las herramientas de planificación permiten estudiar la dentición, diseñar las restauraciones y valorar de antemano los cambios que se quieren introducir.

El tratamiento puede incluir reconstrucciones adhesivas, coronas, carillas, prótesis o implantes cuando faltan dientes. La elección depende siempre del diagnóstico. En la odontología restauradora actual se intenta preservar la mayor cantidad posible de estructura dental sana y recurrir a procedimientos conservadores siempre que las condiciones clínicas lo permitan.

En los casos en los que es necesario modificar la dimensión vertical, esta decisión debe formar parte de una planificación precisa. La evidencia disponible indica que estos cambios pueden realizarse con éxito en pacientes correctamente diagnosticados y tratados de forma individualizada.

Si notas que tus dientes se han acortado, se fracturan con frecuencia o tu forma de morder ha cambiado con los años, una valoración odontológica permite conocer el origen del problema y determinar si existe indicación de tratamiento.

En Clínica Bustillo & López Vitoria estudiamos cada caso de forma individual para buscar una solución que permita recuperar la función, proteger los dientes y conseguir un resultado natural y armónico.

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