Cómo ayudamos a que los colmillos retenidos erupcionen en adultos
En algunos adultos se da una situación más frecuente de lo que parece: el diente de leche se perdió hace años, pero el canino definitivo nunca llegó a salir. A este fenómeno lo denominamos canino incluido y ocurre cuando el diente permanente queda retenido dentro del hueso o bajo la encía, impidiendo su erupción natural.
Aunque tradicionalmente se asocia a la adolescencia, cada vez son más los pacientes adultos que acuden a consulta en Clínica Bustillo & López Vitoria con este diagnóstico. En la mayoría de los casos, su detección es sencilla mediante una radiografía panorámica o un estudio tridimensional (TAC dental), incluso cuando no existen síntomas evidentes.
El canino, conocido popularmente como colmillo, es una pieza clave tanto desde el punto de vista funcional como estético. Es el diente con la raíz más larga de toda la dentición, lo que le proporciona una gran estabilidad. Además, guía los movimientos laterales de la mandíbula y protege al resto de los dientes frente al desgaste. A nivel estético, su correcta posición define el contorno de la sonrisa y contribuye al equilibrio facial.
Cuando un canino no erupciona correctamente, pueden aparecer problemas como apiñamientos, pérdida de espacio, reabsorción de las raíces de los dientes vecinos o incluso alteraciones en la armonía facial. Por este motivo, su correcta colocación es importante también en la edad adulta.
En muchos casos, tras la caída del diente de leche, el espacio se va cerrando progresivamente y el canino definitivo se queda sin sitio para salir. Con el paso del tiempo, puede permanecer oculto dentro del hueso o desplazarse hacia el paladar sin causar molestias aparentes. Gracias a la ortodoncia actual, hoy es posible localizar ese diente, recuperar el espacio perdido y guiar su erupción de forma controlada hasta integrarlo en la arcada dental.
Ortodoncia y cirugía oral: un abordaje combinado
El tratamiento de los caninos incluidos en adultos suele requerir la combinación de ortodoncia y cirugía oral, siempre con una planificación personalizada. El primer paso es un diagnóstico preciso que permita conocer la posición exacta del canino y su relación con las raíces vecinas, algo fundamental para mover el diente con seguridad.
A continuación, mediante brackets o alineadores, se crea el espacio necesario para que el canino pueda incorporarse a la arcada. En algunos casos, se utilizan microtornillos de anclaje que permiten un control más preciso del movimiento dental.
Una vez preparado el espacio, el cirujano oral realiza una pequeña intervención para exponer la corona del diente retenido y colocar un elemento de tracción. Desde la aparatología ortodóncica se aplican fuerzas suaves y progresivas que van guiando el canino hasta su posición correcta. Este proceso suele prolongarse varios meses y depende, entre otros factores, de la edad del paciente y de la densidad ósea.
Existen situaciones en las que el canino no puede desplazarse, por ejemplo cuando está anquilosado —fusionado al hueso— o situado en una posición muy desfavorable. En estos casos, se valoran alternativas como la extracción y su posterior sustitución mediante un implante dental, siempre priorizando la funcionalidad, la estética y la estabilidad a largo plazo.
Tratar un canino incluido en la edad adulta aporta beneficios claros: mejora la masticación y la oclusión, previene desplazamientos dentales y daños en piezas vecinas, contribuye a una sonrisa más armónica y ayuda a mantener el hueso alveolar en buenas condiciones.
En Clínica Bustillo & López Vitoria estudiamos cada caso de forma individualizada. La coordinación entre ortodoncia y cirugía oral nos permite ofrecer tratamientos seguros, predecibles y adaptados a cada paciente.
Si conservas un diente de leche en edad adulta o sospechas que un canino no ha llegado a salir, una valoración temprana puede marcar la diferencia entre recuperar tu diente natural o perderlo definitivamente.



