Respiración oral infantil: cuándo conviene revisar la mordida

Que un niño respire por la boca durante un resfriado suele responder a una dificultad pasajera para respirar por la nariz. La situación merece más atención cuando ocurre a diario, también sin congestión, o cuando la familia observa que duerme habitualmente con la boca abierta.

La respiración oral persistente puede acompañarse de alteraciones en la mordida y el desarrollo facial, aunque no permite predecir por sí sola cómo crecerán los maxilares. En Clínica Bustillo & López, en Vitoria-Gasteiz, la valoración de la salud bucodental parte de un diagnóstico individual: observar estas señales ayuda a decidir qué conviene estudiar y cuándo hacerlo.

Además de mantener la boca abierta durante buena parte del día, pueden aparecer dificultades para respirar por la nariz, ronquidos frecuentes o problemas para mantener los labios cerrados en reposo. Conviene fijarse en si estas situaciones se repiten y si continúan una vez superado un catarro.

Ninguna de estas señales confirma por sí sola un diagnóstico. Sin embargo, cuando persisten, justifican una consulta. Si además se observan pausas respiratorias durante el sueño, es importante comunicarlo al pediatra para que valore la necesidad de un estudio específico. La evaluación dental puede aportar información, pero no sustituye al diagnóstico médico de los problemas respiratorios.

La relación entre respiración, paladar y mordida

Durante el crecimiento, la posición habitual de la lengua, los labios y la mandíbula forma parte del entorno funcional en el que se desarrollan los dientes y los maxilares. Cuando predomina la respiración oral, estas posiciones pueden cambiar.

Los estudios han encontrado una asociación entre este patrón respiratorio y determinadas características, como arcadas superiores más estrechas, mayor profundidad del paladar en su zona posterior y mordida cruzada posterior. En esta última, algunos dientes superiores muerden por dentro de los inferiores.

Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en 2026 recoge estas diferencias, pero califica la certeza de la evidencia como muy baja. Hablar de asociación no significa demostrar que la respiración oral sea la causa única de una maloclusión. Tampoco implica que todos los niños que respiran por la boca vayan a desarrollar el mismo problema.

La pregunta inicial no debería ser qué tratamiento de ortodoncia necesita el niño, sino por qué respira de esa manera. Si existe una dificultad mantenida para respirar por la nariz, es necesario identificarla y valorar cómo abordarla.

Según los hallazgos, puede ser conveniente la participación del pediatra o del especialista en otorrinolaringología. El estudio odontológico permite comprobar, por su parte, si existe una alteración de la mordida o del desarrollo de los maxilares que requiera seguimiento o tratamiento.

La ortodoncia debe responder a una indicación concreta. Corregir una mordida cruzada o una discrepancia entre los maxilares no equivale, por sí solo, a resolver cualquier causa de respiración oral.

No hace falta esperar a que salgan todos los dientes definitivos para consultar por una alteración de la mordida. Durante la infancia se pueden revisar la erupción dental, el espacio disponible y la relación entre las arcadas para decidir si conviene intervenir o controlar la evolución.

Si tu hijo respira habitualmente por la boca y te preocupa cómo encajan sus dientes, puedes consultar en Clínica Bustillo & López en Vitoria-Gasteiz. Una valoración permite aclarar qué está ocurriendo y orientar los siguientes pasos, teniendo en cuenta tanto su salud bucodental como la posible necesidad de atención por otros profesionales.

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